miércoles, 8 de marzo de 2023

La emotiva historia de Perla, una leona de Jimena que perdió la visión y se fue a vivir a casa de su cuidadora

Leído en el diario Área del Campo de Gibraltar. Por su interés reproducimos esta noticia.

La emotiva historia de Perla, una leona de Jimena que perdió la visión y se fue a vivir a casa de su cuidadora

Ataques epilépticos y una catarata 'irreversible' le han provocado una ceguera que no tiene cura

Valeria Ruggiu

Muy cariñosa y sobre todo, una luchadora, así definen los trabajadores de la Reserva natural La Pequeña África de Jimena de la Frontera a Perla, una leoncita de sólo seis meses de edad que quedó ciega a consecuencia de una enfermedad neurológica que le provoca ataques epilépticos y una catarata, por desgracia, irreversible.

Junto a ella nació otro cachorro que murió en el parto y Perla, en estado débil, no fue atendida por su madre. Según explican los cuidadores de la pequeña, los leones funcionan de ese modo. Si uno de ellos no es fuerte (característica principal de esta especie) «los dejan a un lado», dice Elisabet, directora del departamento de eventos de La Pequeña África: «A nosotros no nos gusta llamarlo rechazo, porque no es así, se trata de su supervivencia«.

En la consulta al veterinario, la pequeña fue diagnosticada de una cataratas recurrente, por lo que si se operaba, al poco tiempo volvería a salirle. «En un principio pensamos en operarla pero cuando la veterinaria nos dijo que no iba a servir para nada, tomamos la decisión de no hacerlo. Íbamos a ponerla en peligro por una intervención que no le iba a poner solución a su enfermedad«, cuenta Elisabet a Área.


Francis, el ángel de Perla

Desde el minuto uno, Perla se fue a vivir con una trabajadora de La Pequeña África, Francis, que la adora a más no poder y no se rindió en ningún momento para ayudarla con su recuperación de forma totalmente voluntaria. «Fue decisión de Francis llevarse a la leona a su casa. Le ha ayudado en todo, ha estado pendiente de darle el biberón cada dos horas, estimularla para hacer sus necesidades y hasta ponerla a eructar como a un bebé, día y noche».

No obstante, Perla, que toma medicinas tres veces al día que la ayudan a estar estable, como Calcio, Estilsona y Keppra, un anticonvulsivo para niños que ha conseguido remitir sus ataques epilépticos, ya se encuentra en un proceso de readaptación al parque, aunque lo hace sin contacto con otros leones, por el momento, ya que la idea es que dentro de poco pueda convivir con su propia familia.

«Tenemos la esperanza de que eso pueda pasar, de que se adapte perfectamente con sus padres, Simba y Nala. Si no es el caso, tenemos otros planes para ella, como por ejemplo incluirla con otros leones medianos mientras estén creciendo«, concluye Elisabet.

Mientras, la pequeña leona, cuya ceguera aún continua, disfruta de los pequeños momentos que el parque le ofrece, como el sol, la compañía de otros cachorros y cómo no, de Francis, de la que no se separa.

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