Las noches electorales suelen ser de bohemias, incluso mutando la letra y música, que sobre la falsedad de ciertos besos tiene como autoría a `Navajita Plateá´, por las de los discursos políticos trileros que efectúan los derrotados. Aunque resulte humano que busquen y no encuentren explicación a la pérdida de votos que han sufrido, solo la desilusión, que para sus adentros erróneamente se lo achacan a lo injusto que fueron sus electores, al menos externamente deberían guardar las formas, transmitiendo un poco de pedagogía política, más tratándose de personajes públicos que convendrían que fuesen veraces, humildes y ejemplares, y no por el contrario montadores de espectáculos chirriantes para demostrar que continúan siendo pardos.