jueves, 8 de septiembre de 2016

"Siempre fuerte!", por Salvador Delgado Moya

Bueno, tampoco es que te hayas currado mucho el eslogan… ni yo tampoco.

    Pablito, Pablete, sin quererlo, de vez en cuando estas apareciendo en mi Facebook. Sé que no estás pasando por tu mejor momento, pero necesito decirte unas cosillas, ahora que nadie nos escucha…

    Aunque no te he visto nunca, pero por la edad que tienes, me voy a permitir llamarte “colega”. Si, colega. Queda más moderno y a mí me hace más joven. Todo equitativo.
    Te he seguido y he visto que eras uno de esos deportistas que esculpen su fisonomía a base de esfuerzo y sudor.
    Tienes la edad y la fuerza para realizar todo lo que propongas.
Pero Pablito, te estoy escribiendo porque a mí no me has cautivado por tus dolencias, ni por tu sufrimiento, ni por tu padecimiento…(esa batalla, estoy seguro que tienes “los cojones” suficientes para ganarla).
    Hay una cosa, que admiro de ti, y es tu sonrisa; sincera, clara y gratificante. Parece una tontería, pero para mí, no. Dice mucho de ti.
    Conozco esa puñetera enfermedad, no en primera persona, pero si como el hombro que se postulaba para desahogar todo lo tragado.
    ¿Tú eres consciente de la que estás liando? Creo que no.
    ¿Tú eres consciente de la cantidad de almas que estas removiendo? Tampoco.
    ¿Tú eres consciente del mensaje que transmites? Creo que sí.
    Fue sólo tu manera de sonreír y de mirar.
    Colega, tienes los santos cojones (porque de eso vas sobrado), de animar al que está tan tranquilo, exento de preocupaciones y totalmente ajeno a lo que tú estás sufriendo.
    Que te hagas donante, carajo!!!
    Que intentes hacer algo en beneficio de los demás!!!
    Que la vida es muy bonita mientras navegas con tu velero por aguas tranquilas y cristalinas, pero ten en cuenta, que las tormentas existen, y que tu travesía en esta vida está por definir. Así que señores, saquemos pecho y despleguemos todo lo bueno que llevamos dentro.
    Se que llevas dos frentes con el que luchar: por un lado, tu enfermedad; y por otro, la concienciación.
    A mi no me das pena… A mí me das respeto, admiración y aunque no te lo creas, envidia. Envidia, por la claridad de tus propósitos, envidia por el aforo de tu corazón y envidia por transmitir, remover y crear sentimientos en muchos corazones inertes de vida.
    Puede que algún día leas esto, sería buena señal ,y tú, allí arriba no pintas nada… Esas personas a los que yo llamo “ángeles” las necesitamos en lo terrenal, para que nos descifren lo que significa amar, luchar, compartir y vivir.
    Colega, tú para mí, eres ese “Angel”, que sin alas, has conseguido que vuele; que sin motivos, has conseguido que crea; que sin lágrimas, has conseguido que llore; que sin disfraz has conseguido ser  mi  superhéroe.
    Eres la cabeza visible y conocida de tantos anónimos que están padeciendo esa lacra maligna que invade nuestra sociedad. Tienes una gran responsabilidad y un gran trabajo que desarrollar, así que ponte manos a la obra…
    Aunque soy consciente que” los toros se ven muy bonitos desde la barrera” sé, que tú tienes los condicionantes para esperar la adversidad “ a puerta gayola”; mirándola cara a cara, escudriñando el miedo y siguiendo pregonando que la vida puede ser maravillosa…
    Personas como tú son las que necesita con urgencia nuestra sociedad, y sobre todo, nuestras vidas. Porque no hay nada más inmenso, sincero y gratificante que ver la vida a través de tus pupilas. Gracias y un millón de veces gracias, por ti, por ellos, por nosotros… Sigue brillando Pablete, pocas luces son tan resplandecientes como la tuya.
    Sé que estás bailando agarrado con el destino, tu compañera de baile se esculpe en forma de miedo, el dolor y el sufrimiento.
Sé que tienes el antídoto para esta dolencia… sonríe, lucha, enamórate, sueña y sobre todo VIVE!!! Que nada ni nadie obstaculice tus ganas de ser feliz.
Dedicado a Pablo Ráez Martínez y todas esas personas que siguen luchando por aferrarse a la vida.
Un saludo.
                            Fdo. Salvador Delgado Moya

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso Salvador! Ojalá él pueda algún día leer esas palabras que le has dedicado!.

Francisco Quiros Ocaña dijo...

Gran artículo. Deberías prodigarte más. Hablar menos, escribir más

Anónimo dijo...

Me parece magnífico ese: compartir, "me gusta", animo, apoyo a él y su familia e inclusión la difusión que se hace de la noticia a cada segundo. Pero es claro lo que el quiere que TODA ESAS PERSONAS SEAN DONANTES!!