domingo, 16 de octubre de 2016

Curiosidades y Mitos en la Edad Media: "El invento de la tapa y el uso del cannabis",por Eduardo Navarro "Er Pedagogo Jimenato"

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¿El origen de la tapa se encuentra en la Edad Media?

Parece complicado establecer una cronología del nacimiento de la tapa, ya que se ha ubicado en diferentes momentos y lugares. La versión más aceptada sitúa su origen en el Rey Alfonso X “El Sabio”, nada más que por este invento ya es merecido tal sobrenombre, vamos que le venía al pelo lo de sabio. Si parece demostrada la existencia de esta bendita costumbre en varios siglos atrás, aunque no sea con ese nombre, de hecho era nombrada como “llamativos” en el Quijote y “avisillos” por Quevedo.

La leyenda más antigua, en pleno Siglo XIII, refiere como el rey sabio padecía una enfermedad y sus médicos le recomendaron que bebiera, entre horas, varios sorbos de vino (que médicos “más buena gentes”). El rey para contrarrestar los efectos del alcohol lo hacía acompañado de un bocado de queso, jamón u otras exquisiteces similares.
Debido a su extraordinaria recuperación, el rey sabio ordenó que todos los mesones de Castilla sirvieran el vino con algo de picar. En algunas leyendas se considera que así se “tapaban” los efectos indeseables del vino y favorecía la salud de sus  súbditos. Si tenemos en cuenta que en Castilla era eminentemente agrícola y que los trabajadores tomaban su trago o "chatito" de vino para descansar en breves momentos, si era acompañado de algo más sólido “tapaba” los efectos del alcohol y así no se resentían el trabajo del campo, en definitiva el rey sabio mataba dos pájaros del mismo flechazo.

Otras de las historias, en la época de los reyes católicos, comenta que encontrándose el rey Fernando en Cádiz en una taberna, uno de esos días caluroso de verano,  pidió que le taparan el vaso de vino con una loncha de embutido, por lo gran  cantidad de moscas que había. El tabernero gaditano se presentó con una loncha de un buen salchichón y le dijo al rey: “Aquí tiene su tapa, majestad”, lo que se convirtió en una costumbre en todos los mesones y tabernas de España, convertido en todo un arte y una de las excelencia y seña de identidad de la cocina andaluza y española.
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¿Se utilizaba el cannabis en la Edad Media?

Se tiene conocimiento que sus propiedades fueron conocidas y utilizadas en China hace más de 4000 años, que alude a su uso terapéutico en tratados de medicina, así como a sus efectos nocivos cuando es consumida en exceso.
Hindús, persas, asirios, egipcios, fenicios, griegos o romanos entre otros, tenían conocimiento de la planta de cannabis. Heródoto relataba cómo era utilizada por los escitas en una especie de sauna, donde se arrojaban grandes trozos de cáñamo sobre piedras calentadas con fines lúdicos.
Entrando de lleno en la Edad Media nos encontramos con dos corrientes religiosas contrapuestas, la cristiana y la musulmana. Para los cristianos las prácticas de curación con hierba estaban relacionadas con el paganismo y eran motivos de quema, es obvio que la referencia de quema no se hace por fumar susodicho producto, sino al paso por la hoguera con ropa incluida de quienes lo utilizaban. Resulta evidente reconocer que aunque su uso en exceso era perjudicial, como bien decían los chinos, la hoguera para la salud resultaba mortalmente peligrosa.
Aun así, se seguía la doctrina de Galeno y Plinio es probable que fuera conocido y utilizado. De modo que el cannabis se encuentra en las mejores recetas de alquimistas, curanderos y brujas, nada de cuerno “tostao” de dragón, además aparece en obras literarias como Gargantua et Pantagruel, de Rabelais.
En cuanto a los musulmanes, el hachís era de uso popular, de hecho hashish en árabe significa “hierba”. Mahoma prohíbe el estado de embriaguez provocado por el vino, pero no se hace referencia al consumo del hachís. Aunque su consumo fue prohibido en diversas épocas se tenía conocimiento de sus efectos curativos y recreativos.
El botánico de la Málaga andalusí, al-Baytar, menciona sus usos terapéuticos, así como el uso que hacía de esta planta los sufíes de Egipto. Denominada en al-Andalus como qinnam. De hecho entra de lleno en las leyendas árabes, cuando  Sherezade, en las 1000 y una noche, le cuenta la historia al Sultán del comedor de hachís, que se había quedado en la pobreza como resultado de gastar todo su dinero en hachís y mujeres.
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Como curiosidad se hace mención a Hassan Ibn Al-Sabbah, que funda la orden de los haschischins, en una  inexpugnable fortaleza en el norte de Persia llamada Alamut, donde guerreros árabes muy temidos eran entrenados con una férrea disciplina y se les creaba la ilusión del paraiso través de altas dosis de hachís, vino y mujeres hermosas, para que después entregarán sus vidas para llegar directamente a ese paraíso. Se contempla que la palabra “asesino” provenga de esa secta.
Aunque en este tema es complicado diferenciar entre el mito y la realidad, entre otras cosas porque los mongoles no dejaron ni una piedra encima de la otra cuando tomaron Alamut. Temática que ha sido muy recurrente a lo largo de la historia, citada por Baudelaire, Umberto Eco o Dan Brown, hasta juegos de ordenador actuales se nutren de esta leyenda medieval, como “Assassin`s Creed”.
Como recomendación hay una lectura:  “Alamut”, de Vladimir Bartol, escrita en 1938 por este intelectual eslavo, como una crítica encubierta al totalitarismo y al fanatismo, que representaba en ese tiempo la sombra de Hitler y Stalin, lamentablemente, 80 años más tardes y en otras circunstancias, la obra de Bartol sigue vigente, cómo es utilizada la fe y la credulidad para sacrificar las vidas  y las de muchas personas a las órdenes de sus amos, ya que sus descripciones recuerdan los campos de entrenamiento de Al-Qaeda, en este caso sin hachís, vino y mujeres, para algunos supongo que tendrá más mérito y para otros nos deja, si cabe, hasta mayor consternación y tristeza.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Brevemente: Hashsh Ashin en inglés derivó en assasin, esto es: /ass = asno/ as =como/ sin=pecado, o sea "asno sin pecado", que se puede deducir "uno debe ser un asno y pecador para cometer un asesinato.

A la secta religiosa ismaelita de los musulmanes chiítas en el medio Oriente (activa en los siglos VII y XIII) llamada de los "nazaríes", sus enemigos les llamaron hashshashiyyín o hassasin en árabe (adictos al cáñamo indio o hashís= haschís) por sus actividades asesinas de políticos y/o militares. En la edad media eran tan temidos tanto por los cristianos como por los propios musulmanes.

Las costas españolas eran constantemente vapuleadas por las civilizaciones de las de enfrente, esto es, de la otra orilla, a lo largo de todo el mediterráneo. Los originarios de la actual Turquía era posiblemente la que más, porque además de buscar riquezas se hacían de esclavos. Los selyúcidas, selchucos o selyuquíes fueron una dinastía turca oğuz (tribu turca oghuz de los Kınık, asentada al norte del mar de Aral - ya éstos previamente a sus guerras y saqueos se inflaban de cannabis, con el objeto de perder humanidad y no tener compasión con sus enemigos-) que reinó en los actuales Irán e Irak, así como en Asia menor entre mediados del siglo XI y finales del siglo XIII. Llegaron a Anatolia procedentes del Asia Central a finales del siglo X, causando estragos en las provincias bizantinas y árabes, que acabaron con el Califato abasí y debilitaron considerablemente al Imperio bizantino con su empuje religioso hacia Occidente.

Por tanto ya se observaba en ellos, desde antes de la Edad Media, la utilización del haschís previamente a sus hazañas bélicas, invasiones o de captación de riquezas y esclavos y, también en España, por sus terroríficas acometidas sin piedad alguna, se les vino llamando "asesinos" debido a su dependencia del "hassasin".

Anónimo dijo...

Muy interesante pedagogo, no hagas caso al comentario que parece un cruce entre un galaxy note 7 y burro pedante
No conocía a Bartol gracias por la recomendación

Anónimo dijo...

Primer comentario: DE LUJO.
Seas quien sea (puedo imaginarlo) escribe más a menudo.

Anónimo dijo...

Me gusta más el segundo, el mío, no conozco al primero ni al tercero, el mismo, jajaja
Este es Bartol, del Wikipedia:
Vladimir Bartol (Trieste, 24 de febrero de 1903 – Liubliana, 12 de septiembre de 1967) fue un escritor esloveno, conocido principalmente por su novela Alamut. Además fue psicólogo, filósofo, biólogo, estudioso de las religiones, profesor de universidad y redactor en revistas, pero, sobre todo, demostró ser un defensor de la libertad de pensamiento que rechazó tanto la intolerancia política de los gobernantes como la cobardía social de quienes la toleraron.

Eso si que es de lujo, eses si que sabía, hay mucho burro pedante por aquí.

Eduardo Erjimenato dijo...

No tenía intención de generar polémica, desde el respeto, agradeciendo a quienes les haya gustado, cualquier opinión que aporte una visión distinta es siempre algo interesante.

Anónimo dijo...

Efectivamente 1.24: hay mucho burro pedante por aquí.

Anónimo dijo...

El primer comentarista, yo, digo: No es crear polémica, solo ha sido enriquecer un artículo muy bueno, pues si hubiera sido mediocre o malo, o simplemente polémico, no me hubiera rebajado a hacer el comentario, para dar lugar a los que después han venido -algunos solo cachondos a propósito- con excepción del de las 10:57, que es de agradecer.
Enhorabuena Eduardo, ha merecido la pena leerte, no ahora sino en todos los anteriores.

Llámame Moisés dijo...

El consumo de hachís no hace asesino a nadie, y en cualquier caso, nada de lo que se relata aquí es cierto al 100%, puesto que como bien dice Eduardo, los mogoles se encargaron de hacer desaparecer cualquier rastro de la historia. Todo se queda en leyendas, pero de esas leyendas, la más cercana a la realidad es la que relata "era Pedagogo Jimenato". El primer comentarista debiera de creer en la wikipedia a pies junto ellas. Buen artículo, Eduardo.
G. Polo

Llámame Moisés dijo...

El consumo de hachís no hace asesino a nadie, y en cualquier caso, nada de lo que se relata aquí es cierto al 100%, puesto que como bien dice Eduardo, los mogoles se encargaron de hacer desaparecer cualquier rastro de la historia. Todo se queda en leyendas, pero de esas leyendas, la más cercana a la realidad es la que relata "er Pedagogo Jimenato". El primer comentarista debiera de creer menos en la wikipedia a pies juntillas. Buen artículo, Eduardo. (Comentario corregido. Joder con el corrector de texto y con el anormal que lo inventó!)
G. Polo

Anónimo dijo...

Dejarse de Wilkipedia a la que se le echa la culpa de todo. Lo siguiente no está escrito en ella.

"Etimología y denominaciones

La palabra hashís o hachís, que es la palabra ya castellanizada, proviene de los hassassins, miembros de una secta famosa por sus asesinatos y vinculada al uso de este psicofármaco. Al hachís también se le llama hash en México, aunque es poco común encontrarlo. En España en cambio es de lo más común, mucho más que la marihuana seca y se le llama chocolate, china o polen. Un cigarro elaborado con tabaco y hachís es un porro o canuto. Y la persona que lo ha consumido, está colocado o emporrado."

"Los hassassins

Marco Polo dedica algunas páginas de su diario de viajes a consignar la existencia de una secta religiosa cuyos seguidores se hacen llamar hassassins (término del cual derivan las palabras hachís y asesino), célebre por sus crímenes y por el empleo de una extraña poción preparada con charas hindú. "La orden comprendía una jerarquía esotérica dividida en tres grados: lassik (aprendiz), fedawi (sagrado) y refik (compañero). Sobre éstos, la jerarquía esotérica reunía a los dais (maestres), los daikebirs (grandes priores) y el jeque al-Djebel (gran maestre)." (7) Se cree que esta organización sirvió de modelo a órdenes religiosas y militares como la Orden del Temple y los Caballeros Teutónicos."

Tiene otros muchos efectos alucinógenos, incluso es medicinal bien tratado y dosificado por médicos especialistas.

Pero a la vez causa el efecto contrario a inhibir o lo que es lo mismo estimula a actuar y a hacer cosas que sin los efectos de la droga se lo pensaría y posiblemente no haría.

Aquellos que gustan consumirlo, enganchados o no psicológicamente y que conocen sus efectos alucinógenos solo enaltecen aquellas propiedades menos dañinas, pero la verdad es que la droga suele apoderarse poco a poco de la propia personalidad del individuo que la consume asiduamente y no sabe darse cuenta de ese cambio de personalidad y/o pasotismo. Abría también que llamarle, junto con el alcohol, el primer escalón de la escalera de la drogadición; lo que si es verdad es que muchísimos "porretas" solo se quedan ahí, porque es una droga más blanda que otras más peligrosas.