martes, 12 de junio de 2018

"Valórate", por Salvador Delgado Moya

¡CUANTO valen las cosas!
 
    El otro día paseando por una afamada urbanización, no pude controlar mis ojos que se dejaron llevar por la majestuosidad  de aquella mansión. Derroche de desfase presupuestario con connotaciones de un estatus inalcanzable para la mayoría de los bípedos andantes y parlantes.


    Y pensé...¿cuánto costará esa vivienda? A lo que intuí  que costaría un ojo de la cara...
 
    Pero un ruido peculiar tomó la presencia del instante. Con una parsimonia  mecánica, el gran portalón de la cochera se iba abriendo dando paso a la movilidad de una belleza de ingeniería italiana , un “cavallino rampante” o dicho de otra manera, un señor Ferrari en todo su esplendor, cortando el viento y la respiración de todo aquel que lo observaba.
 
    Y me hice la misma pregunta, ¿qué precio tendrá?. Y como siempre, yo mismo  me contesté, un riñón y parte del otro...
   
 El viento acariciaba mi cara con aromas de salitre que atestiguaban que algún puerto se encontraba cerca. Me dejé llevar por aquella peculiar fragancia e hipnotizado por el revoloteo de unas atrevidas gaviotas, que sin quererlo hicieron de “GPS”  para lograr llegar a ese puerto deportivo. Aquello era el lujo atracado. Estructuras de fibra y maderas nobles constituían insignes barcos preparados para soltar amarras y gozar con delfines y ballenas en alta mar.
 
    ¿Cuánto costaría eso? Creo que me jugaría los dedos de ambas manos a que su precio es sencillamente escalofriante...
 
    Desmoralizado, me dirigí al aparcamiento para coger  mi viejo vehículo, poner kilómetros de por medio, olvidar lo visto y volver a casa, que aunque sólo, siempre estaré acompañado con mi inseparable soledad, y ya,  hasta nos tuteamos...

Pero en el aparcamiento, dos presuntos señores se congratulaban de la última adquisición conseguida.
    .- Pues si, la oferta era irresistible, y no pude rechazarla.
    .- Entonces, ¿ya tienes tu nuevo Jet privado?
    .- Por supuesto, ¡¡¡ en unos días lo estaré disfrutando !!!
   
    Joder. ¡Que nivelazo! Daría mi vida por tener uno como ese...
    Después de los sofocos, llegué a mi modesta morada, me descalcé y puse una pizza en el horno, mientras esperaba, tomé mi diario y escribí:
 
   “ Hoy me he dado cuenta de todas las riquezas que poseo y que no disfruto. Hoy me he dado cuenta que podría tener mucho dinero en Suiza, en Las Bahamas o en Panamá. Soy inmensamente rico. Soy un privilegiado de esta sociedad, porque el día que me muera, todos los  órganos  de mi cuerpo podrán ser una esperanza para personas ansiosas de vivir, por y para ser felices”.
  
  “Soy donante de órganos, donante de esperanza,, donante de lucha, donante de salvación y el valor que poseo es incalculable, reconocido y admirado, así que te regalo mi mansión, mi Ferrari, mi barco y mi Jet privado, que lo disfrutes como yo no he sabido hacerlo”.
  
  “Así que no te cruces de brazos, deja la cabeza en su sitio, ten los pies en el suelo, échale un ojo a tu entorno, déjate la piel, da la cara, procura dormir a pierna suelta y sobre todo, siéntete orgulloso de poder hacer feliz a los demás y saborea los momentos que te brinda la vida  sin utilizar el vil metal”.
  
  “Cuando muera, quédate con  todo lo que necesites, mi cuerpo será tuyo, pero una cosa te digo, quizás con mi  precariedad, con mis lamentos y con mis quejas,  yo sea,  infinitamente más feliz que tú”.

1 comentario:

Unknown dijo...

Mil cosas materiales jamás darán la felicidad que da la simplicidad de respirar, de andar, o de saber que tenemos un templo que se llama cuerpo, cuerpo quedebemos respetar pues mientras vivamos estaremos con el...