viernes, 10 de septiembre de 2021

Personajes secundarios 2: "A los que aman", por Carmen Navarro

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PERSONAJES SECUNDARIOS 2: "A LOS QUE AMAN"

Dicen que internet ha cambiado tanto nuestras vidas que ya puede hablarse de una nueva era en la especie humana, este progreso  sin embargo, ha venido acompañado de un considerable aumento de depresiones entre la población; afortunadamente quedan muchas personas que parecen satisfechas con sus vidas pero …. son realmente felices?, quizá sea esta una cuestión a la que cada uno deba responder por sí mismo si llega a planteársela . 

Ella desde luego que no, bastante tenía con vivir y si le hubieran preguntado tal vez  no habría sabido que contestar. En cambio si a internet le hubieran consultado sobre Ella, habría contestado sin dudarlo y rápidamente pues ya la tenía catalogada como: mujer de mediana edad, profesora de infantil en colegio católico, quien  reside  sola  con gato y  es demandante de productos literarios. 

Esto no es que le preocupara mucho, ni era muy consciente de ello, menos aún, pudo prever el gran cambio que esta tecnología iba a producir también en su vida. 

Todo empezó por un wasap en el que un hombre de aspecto mundano, con edad similar a la suya y soltero, se presentaba a sí mismo como médico de una ONG internacional quien estaba preparando su regreso a España desde un país remoto por lo que quería contactar con gente de aquí para obtener información de primera mano y hacerse una idea del lugar después de haber estado fuera tanto tiempo.
Como no y por supuesto Ella prestaría su ayuda a quien a su manera era también un seguidor de sus principios cristianos. 

Así que durante días y noches  conversaron sobre las inmensas posibilidades tenía la ciudad: Sevilla,  sobre  música, literatura y muchos otros asuntos, por último llegaron  a  Ellos:  seres entre sí  descubiertos  por designios del universo.

Impresionado por su colaboración el doctor se deshacía en halagos   queriendo  corresponderle con una invitación  a cenar para empezar   a conocerla personalmente, algo que afirmó estaba deseando ya que creía haber encontrado en Ella un alma gemela con quien compartir sus inquietudes

A pesar de su timidez,  aceptó encantada aunque   lo que realmente le  importaba era reunirse por fin con aquel hombre que la había cautivado como nadie lo hiciera antes y con el que su desatada imaginación vislumbraba  ya un porvenir. 

Solamente había un problema ya que Él estaba colaborando en un proyecto de recaudación para un nuevo dispensario médico y debía terminarlo antes de partir;  pero como el amor  lo mueve todo   y más si es la pasión la que apremia, a Ella no le costó tanto desprenderse de unos miles de euros tenía ahorrados y aportarlos a tan bello proyecto quedando el  asunto concluido. 

Conforme se acercaba la fecha la ilusión crecía en su interior con tanta fuerza que sentía la necesidad de dar gracias en sus oraciones y se esforzaba aun más por ser amable y generosa con los demás  para compartir así el don que la vida le había regalado. Por fin llegó el día y como habían quedado, Ella fue a esperarle a la estación de tren, coincidió que era Viernes Santo y en las calles se divisaban ya algunas personas preparándose para recibir los pasos de Semana Santa. 

Llegada la hora su corazón parecía latir más intensamente que los pitidos de las enormes locomotoras pero por mucho que giraba su cabeza no veía entre los pasajeros recién llegados a su ansiado compañero de wasap. 

Escribió un mensaje que no llegó a su destinatario, Llamó al teléfono asociado y fue informada por una operadora de que el número había sido dado de baja. 

Mientras el caos se apoderaba de su mente apresuradamente fue a un cajero cercano y comprobó tras varios intentos, que la cuenta a la que realizó la transferencia ya no existía. 

Se dejó caer entonces en los mismos escalones del banco para poder asimilarlo. 

Un aroma de azahar mezclado con  incienso y el son de unos tambores lejanos le hicieron levantar la vista;  alzado   por los porteadores  firme y suavemente , se acercaba un  paso con el Cristo de la Caridad, en su rostro ,exquisitamente tallado, contempló ensimismada el clamor sufriente de un dios hecho hombre por amor al ser humano .

Luego sintió hambre,  así que se levantó y se fue por donde había venido. Por el camino iba pensando que  debía denunciar los hechos pero tratándose   de un complicado asunto internacional y puesto que por lo pronto, le quedaba más cerca la pastelería del barrio, entró allí y compró varios tipos de dulces y chocolates. Al llegar a casa se metió en la cama con el rico arsenal y una lista grabada de películas románticas sin importarle  nada en el mundo a excepción de su gato, al que de todas formas acariciaba de forma mecánica, lo que no parecía importarle al animal. 

Pero Llegó el lunes y hubo que volver al colegio aunque el director le pareciera un poco más pesado  y el portero un poco menos gracioso. En la sala de profesores nadie advirtió nada, en cambio los niños lo notaron al instante y estaban más revoltosos que de costumbre, menos mal que después del recreo vino una profesora en prácticas para ayudarle y pudo hacer una pequeña escapada fingiendo que iba al servicio, allí encontró a una ex-alumna de unos  siete años que lloraba desconsoladamente, al preguntar por el motivo la niña contestó que nunca sería feliz porque era fea. 

Ella, que otras veces lo hubiera negado con un largo discurso se acercó esta vez y  con determinación le dijo  que la verdadera belleza no era otra que la bondad con la que tratamos a los demás, que sin duda iba a ser una mujer bellísima y feliz pero que sus palabras no servirían de nada si Ella no lo creía también y se lo prometía a sí misma. La chiquilla, tal vez por la sorpresa dejó de llorar y recomponiendo su aspecto quiso volver a clase, antes de irse le dijo: Si, seño, seré feliz, me lo prometo. 

Una vez a solas sintió temblar por un instante sus rodillas, se apoyó en el lavabo con ambas manos inclinando levemente la cabeza y, como está escrito al final de “El camino” su novela preferida, lloró al fin.

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* Dedicado especialmente a Inmaculada Najarro Delgado, por su maravillosa amistad de la que desafortunadamente no he podido disfrutar tanto como quisiera.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

! Qué maravilla Carmen ! Te haces esperar pero merece la pena.
El amor a través de internet no es amor. Es otra cosa.
Gracias

Unknown dijo...

Precioso relato, espero con ansia el siguiente :)

CARMEN NAVARRO dijo...

Gracias a ti también.

CARMEN NAVARRO dijo...

Muchas gracias