viernes, 30 de junio de 2017

"Arenas incandescentes", por Salvador Delgado Moya

- ¡ Aquí estoy otra vez!. ¡Necesito tu ayuda!
- ¡Qué necesitas de mí!
- ¡Te imploro que pares esta situación, este no era el trato!
- No vengas a pedirme soluciones imposibles. Os dejé solos para moldear vuestro mundo, para darle forma, para equilibrar vuestros sentimientos y resplandecer ante la incoherencia.

    .- ¡Ya no puedo más! ¡Me asfixio!
    .-Hace poco que estuviste aquí. Venías engalano de pies a cabeza, con sobrero  y caballo, magnificando tu porte. Tu actitud venía precedida de la algarabía y el jolgorio. Y hoy estás compungido, triste, abatido y te arrodillas ante mí, ¿implorándome el qué?.
    .- ¡¡¡ Doñana arde, mi reina!!!
    .-¿¿¿ Cóoomo???  ¿¿¿Qué dices???
    .-  Sí, mi señora. Parte de Huelva, se torna gris…
    .- ¿Cómo lo habéis permitido?
    .-La situación es trágica, dolorosa e inaguantable…Las aves caen al suelo dislocadas por la maldad de alguien; los animales salvajes imploran una muerte digna y consensuada con la naturaleza. El hombre huye desesperado y despavorido hacia la impotencia…
.-Estamos cambiando  marismas por cenizas; pinares que se convierten en antorchas nocturnas de calamidades. El aroma de esperanza huele ya ha quemado. Hasta existe un complot para que los vientos sean hipnotizados y siguen removiendo la ira de las incandescencias. ¡Que pare, por favor!
.- ¿Qué habéis hecho?. La vida os regaló este rincón de sentimientos y peregrinación y os habéis propuesto matarlo.
.- No sé quién,  o quienes, serán los culpables. Lo  que sí sé, es que la casualidad no fue invitada a este evento, pero se colaron la maldad y la alevosía, acompañada con el desenfreno de la ira y la impotencia.
.- ¿Qué te pasa, Blanca Paloma? ¿Estás llorando?
.- Mi dolor no puede ser expresado con lágrimas, es aún más profundo… El humo rodea la ermita, vociferando la tragedia que se está produciendo. La maldad ha traspasado la delgada línea del raciocinio lógico y la casualidad se adueña del prójimo haciéndolo pavesas…
.- Y el olor a marisma, ¿se ha perdido?
.-Y el olor a devoción, ¿se ha calcinado?
.- Y el olor a vida, ¿se ha extinguido?
.- No cambiéis jarales por adoquines; ni riachuelos por tuberías; dejad que esta tierra siga siendo pisada por herraduras y con los pies de humildad de la buena gente, y no por alquitrán y caucho interesado.
.- El engranaje de Huelva debe seguir luchando contra las vicisitudes imperativas de desalmados que sólo buscan un enriquecimiento ilícito con la mecha en un mano y la ceguera en la otra. No dejéis que la madre tierra se retuerza de dolor por la incapacidad de algunos desalmados.
.- El boceto que os queda es muy gris, pero vosotros y sólo vosotros, sois capaces de transformarlo en colores de esperanza, de solidaridad, de lucha y de convencimiento.
Que la incandescencia de estas arenas sirvan para dar la energía necesaria para construir otra vez la vida, la pureza, la alegría la luz y el color a esta bendita tierra.

2 comentarios:

Cristobal Moreno dijo...

Que la incandecencia de tus ojos no se vuelvan lágrimas,sino escarcha de blanca nieve en los desiertos gaseosos de los mares solitarios. Que las nubes de los océanos vuelen sobre ruedas tan rápidas como bólidos de Fórmula 1, y rieguen a tiempo las cenizas de la sed, para que la vida, como siempre, se regenere nueva, y con la fuerza que la naturaleza da a sus creaciones terrenales en los laboratorios genéticos de los mundos.
Que la Naturaleza se haga presente en Dios y juegue con la rapidez o máxima lentitud del tiempo, en cada una de sus inventadas vidas.
Que los dioses de cada ente sigan su curso jugando con el fuego y el agua: con la muerte y la vida, sin interrupción, por la torpeza e ignorancia del hombre.
Y que tú, sigas contándole tan bien, a los próximos dinosaurios, el daño que supuestamente hace una cerilla a los pelos de la Tierra.
.

Llámame Moisés dijo...

Muy bueno, Salvador.
Gonzalo Polo