miércoles, 24 de marzo de 2021

"Así en el cielo como en la tierra", por Manuel Mata

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ASÍ EN EL CIELO COMO EN LA TIERRA

Eulogio Meléndez Bejarano sabía, con exactitud, cuándo iba a morir: Poco antes del amanecer del 12 de julio de 2010.

De esa manera lo había acordado con su Ángel de la Guarda, a quien convenció para que le permitiera ver la final del Campeonato del Mundo de Fútbol disputado aquel verano en Sudáfrica.

Y es que, al contrario que la mayoría de los humanos, Eulogio mantuvo a lo largo de sus 93 años de vida, una entrañable relación con su ángel custodio desde el mismo instante del nacimiento.
Eulogio, vino al mundo cortito de peso, morado, tiritando de frío y, peor aún, sin romper a llorar para que los pulmones comenzasen, por sí mismos, la función que la Madre Naturaleza les tiene encomendado. Médicos y  matronas lo intentaban una y otra vez, boca abajo, cachetes en el culo, masajes, succión del tórax. Nada. Un síndrome disneico severo estaba a punto de llevárselo para el otro barrio nada más llegar a éste. Pero entonces ocurrió lo que todos calificaron como un milagro. Pareció como si un espíritu astral e intangible le insuflara un soplo divino, logrando que la sustancia surfactante hiciera su efecto: Los alvéolos se abrieron, el oxígeno inundó la caja torácica y Eulogio, que aún no se llamaba Eulogio, comenzó a berrear como un desesperado. Había sido, sin ningún género de dudas, su ángel de la guarda.  

Desde entonces, la amistad y la feliz convivencia entre ambos fue absoluta e inquebrantable. Muchas fueron las veces que el ser celestial le salvó la vida, unas con conocimiento de Eulogio, y otras en las que ni se enteró. Más o menos como suele ocurrirle al resto de los mortales que, en honor a la verdad, y para estos asuntos, somos más bien despistados. O desagradecidos.

Por las noches, ya en la cama y antes de rezar el Padrenuestro y el Avemaría de rigor, Eulogio mantenía una entrañable conversación con su protector, poniéndole al corriente de sus anhelos, de sus preocupaciones y de sus fantasías. A cambio, recibía consejos siempre buenos y provechosos: “Estudia arquitectura, cásate con la hija de don Tomás el constructor, no te metas en política, no te hagas socio del Betis, no inviertas en preferentes, afíliate al Opus”. Recomendaciones que, salvo alguna excepción, Eulogio seguía al pie de la letra.

Así pasaron los años, uno tras otro, en una vida feliz y placentera sin grandes sobresaltos y en armonía con el resto del mundo. Pero, como decían “Los Módulos”, todo tiene su fin. A mediados de mayo de 2010 llegó la mala noticia: El guardián alado recibió notificación -con acuse de recibo- de que a partir del dos de julio próximo, se le encomendaba un nuevo destino: un niño coreano que nacería ese día, y al que, aun no siendo cristiano, debería proteger durante su estancia en la Tierra. ¡Bautizados o no, todos somos hijos de Dios! concluyó ante su queja el jefe del Departamento de Personal Itinerante, un italiano bonachón que había sido Papa en los años sesenta del siglo pasado.
 Dada su especial relación, el ángel decidió comunicarle a Eulogio la mala nueva con el razonamiento propio de estos casos: “has disfrutado de una vida plena, sin enfermedades, sin agobios económicos; tienes un velero Sunseeker atracado en el puerto de Sotogrande; fuiste uno de los afortunados que asistieron al concierto de los Rolling Stones en el Calderón; tus hijos tienen el futuro asegurado. Lo siento, pero las reglas son inalterables”.

Eulogio aceptó de mala gana el dictamen, pero solicitó encarecidamente una prórroga de diez días pues tenía el pálpito de que, esta vez sí, España llegaría lejos en el campeonato del mundo de fútbol. 

La extraña petición fue trasladada a la mesa del Consejo Divino para el Tránsito Terrenal (CDTT), en la que, por suerte, su tutor gozaba de cierta influencia, pues en las elecciones para la presidencia de ese importante órgano, participó activamente a favor de quien finalmente resultó elegido. Quid pro quo.

Tras alguna consulta con la Superioridad, reticencias de mandos intermedios y evaluación de analistas, el deseo fue concedido, activándose el protocolo establecido para estas situaciones sobrevenidas: se dio cuenta a San Pedro, jefe de Control de la Santa Puerta; se aplazó el nacimiento del coreano (ya los médicos darían las oportunas explicaciones); se ajustaron los viajes, ida y vuelta, de las almas; se avisó a fanfarrias y trompetas del retraso en la ceremonia de bienvenida; y la Máxima Autoridad firmó y estampó el sello de VºBº.

Así que la tarde-noche del 11 de julio de 2010, Eulogio, tras una reconfortante ducha, vistiose el pijama de seda del Himalaya que sus nietos le regalaron por Reyes que aún no había estrenado, pidió al restaurante de Martín Berasategui el mejor menú de la carta, un Vega Sicilia del 79, una botella de Macallan MOP 7 Magnun, un Cohiba Behike, y aposentose en su sillón relax frente a un televisor Samsung QLED  110” con sonido envolvente.

El éxtasis vino en el minuto 116, cuando Iniesta, a pase de Cesc, cruza el balón al palo contrario sin que Stekelenburg, a pesar de la estirada, nada pudiera hacer para evitar el gol.  Minutos después, Iker Casillas entre una lluvia de papelillos rojos y gualdas, levantaba el trofeo de casi seis kilos de oro en el que dos figuras andróginas sostienen la Tierra. El triunfo de un equipo, de una forma de entender el fútbol…. de una nación.

Serían las dos de la madrugada cuando Eulogio, exangüe por la tensión, inmerso en un vórtice de ardor patrio y entusiasmo, se fue a la cama a descansar. En paz y para siempre.

Al otro lado del mundo, en la ciudad norcoreana de Changgang, una humilde campesina rompía aguas.

8 comentarios:

Pacurro dijo...

Cada vez te superas.Mira que es difícil

José Mª Casuso dijo...

Relajada y amena lectura acompañada de una previsión de los futuros acontecimientos que la hacen agradable y con un final exitoso para el lector. Enhorabuena una vez más, compañero!

Luis Gómez Huertas dijo...

No es por amistad pero eres un crack. Enhorabuena. Me ha encantado. Original y ocurrente. Chapó

Anónimo dijo...

No me entere cuando hice la 1 comunion, con la confirmacion tampoco cuando me casé y el cura nos dio un curso tampoco en los entierros menos
Ahora me he enterado bien de como esta organizado el cielo

Unknown dijo...

Verdaderamente magnifico y le doy la razon al del mensaje anterior ahora entiendo la jerarquía del cielo

Anónimo dijo...

Simplemente 💝🍉🍇🐩⚽️🎺🏔🌋 éstas cosas no están en el cielo,  pero Iniesta y tú teneis entrada gratuita de por vida, y un cura exclusivamente para ti, con la única misión de que te vaya enseñando El Credo que nunca aprendistes ¿Desde cuándo hablan los ángeles de la guarda y desde cuándo guardan? ¡Mira que hacerme creer todo eso! La única verdad que has contado es lo de Iniesta y su gol con la Selección Española, o tú te crees que yo me he caido de un nido, ¡anda ya, con el cuentesito a otra parte, será posible!
¡¡Para eso me quedo yo esperando a leerte 35 días, 4 horas, 26 minutos y 32,5 segundos!!
La verdad, no se como tengo -una y otra vez- tanta paciencia leyendo tales trolas...
¡¡Por algo será,  por algo será, por algo será...?!! ¡Anda ya! ¡¡Pues que sepas que eres al único segundo escritor que aguanto...!!
¡¡¡Porque los otros bastante tienen con aguantarme a mi¡¡¡
Aparte de a mi marido... -dice...-.

Ruben beffa dijo...

Buenísimo como siempre.

Anónimo dijo...

.
Mata, como y ya es costumbre,
muy bueno, genial, soberbio,
sus escritos siempre son
de lo muy bueno, lo mejor
que en Buceite.com leemos,
lo que muchísimos sentimos
el que no escriba más a menudo.
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