viernes, 11 de diciembre de 2015

"Viuda y novia", por Francisco Quirós "Pacurro"

Tengo la completa seguridad,  que tendrán conocimiento de la frase "La realidad supera a la ficción". Les prometo que el siguiente relato es real como la vida misma.

Margarita había quedado viuda hacía una semana a lo sumo diez días. Su pobre Juan, hombre de mediana edad, pasó a mejor vida. Un día de mercadillo y con luto riguroso apareció por el rastro. Era casi de dominio público que nuestra dama, era cortejada por un solterón cuarentón,   más joven que ella y que mantenían un idilio mal disimulado. Ignoro si el difunto Juan supiera de las aventuras amorosas de su amante esposa, hay quien afirmaba que sí, que el pobre hombre se conformaba con su destino.


El don Juan de turno, era un bonachón, un tanto simple sin perspicacia alguna. Que al faltar Juan,   tenía el campo libre para vivir junto con su amada novia,  así no tener que esconder sus amoríos, todo hay que decirlo era muy torpe para ello.

Bien a todo esto  llega Curro, un  conocido jubilado, años antes la situación no se le habría escapado  pero que para nada sabía de las veleidades amorosas  de la desconsolada viuda.

Se acerca muy ceremonioso y le da el más sentido de los pésames. Margarita que lastima de Juan. Era un buen hombre, sabes que éramos bastante amigos, no somos nadie y toda la retahíla que se suele emplear en este tipo de situaciones .Margarita comenzó a sollozar. A viva voz comentaba. Lo voy a echar mucho de menos, era muy joven para que Dios se lo  haya llevado etc, etc. 

Yo no salía de mi asombro, dos cosas o representaba como una actriz, o como el bolero corazón loco, (Como se pueden amar dos hombres a la vez y no estar loca).

El galán que rondaba por el lugar se acerca. Observa como Curro y su enamorada están platicando, se acerca y sin más, espeta." Francisco aquí le presento a mi novia".

La cara que se le quedo a Curro, era para verla y no contarlo, solo le salió un entrecortado  "Enhorabuena hombre, no sabia na". A todo esto Margarita como si no fuese con ella.

Curro me quería comer. Pero hombre sabiéndolo, como no me has dicho nada, me recriminaba, Se habrá visto otra cosa. El "Chalao" ese va y me la presenta como novia. He visto cosas en este mundo pero es lo que me quedaba por ver. Yo para no incordiar, trataba de no reír, pero no fui capaz de conseguirlo.

En unos minutos, puede percatarme de  las dos caras de la vida. Por un lado la tristeza, el desconsuelo, como dos amores quedan roto, por el fatal destino. Por otro el gozo que da el amor correspondido.

Margarita pasaba de viuda desconsolada a novia feliz en un breve lapsus de tiempo
¿Cómo se come eso?

Nota: Algunos nombres propios han sido cambiados OO ERUROS BANCO

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como buen policía, siempre estando en el lugar adecuado, en el momento preciso.

Anónimo dijo...

Era en modo ironía, esta vez coló.

El Niño Del Corchado dijo...

.
Oí hace años una noche
en una de esas emisora
que apiñonadas en el dial,
pisándose las frecuencias,
unas de política hablaban,
otras, lo hacían de deportes
y en inglés muchas hablaban
A la que yo me refiero,
aquel día un fraile cantaba,
no lo hacía en gregoriano
entre los salmos y los rezos
cantaba copla española.
Este ermitaño vivía solo,
según dijo aquella noche
en la capilla de un cementerio,
dormía en la sacristía,
y que en las noches de luna
salía a rezar entre las tumbas
completas y maitines.
Una noche, vio a una dama
toda vestida blanco,
que andando se le acercaba.
El fraile la cuestionó:
-¿Has venido esta tarde
a traer tu ramo de novia
y cuando has querido irte,
yo ya había cerrado las puertas?
-No padre, yo llevo muerta veinte años
ahí es donde me enterraron.
En el altar, el día de mi boda
mi novio dijo que no
y se marchó de la iglesia.
Yo al llegar a mi casa
no pudiendo aguantar el dolor,
aún vestida de novia
para terminar con mi vida
me tiré por la terraza.
Mi novio cogió la moto
y a la subida a la sierra
chocó con un alcornoque
y también ese día murió,
Las dos familias doloridas
juntas hicieron el funeral
y a los dos. uno frete al otro
muy cerquita nos enterraron.
Mi novio, todas las noches
Intenta que nos unamos
yo cada noche le digo que no,
que no se vendrá a mi lado
hasta que no nos casemos,
le he visto Vd. muchas noches
por esta calle rezando
y nos gustaría que su reverencia
nos eche las bendiciones,
yo vestida de blanco estoy
y él tiene puesto el traje
con el que iba a casarse.
Dijo el fraile que los casó
y que desde aquella noche
nunca más salió la joven,
que cuando reza maitines
al pasar junto a la tumba
oye entre susurros, risas.
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12.04.16
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Antonio. –El niño del Corchado-