Enhorabuena –querido amigo Pepe- por haber alcanzado, de esa manera tan saludable, la meta intermedia de los setenta años.
Comprobarás cómo, ahora, empieza la época en la que recogerás los frutos maduros y saborearás los jugos nutritivos de las experiencias más fecundas y gratificantes de tu existencia. A partir de este momento, germinarán todas esas semillas que has ido sembrando paciente y hábilmente en la niñez y que has cultivado durante la juventud y madurez.









