Con motivo de mis viajes a Málaga y mis desplazamiento en metro por las líneas que menciono, se me ocurrió escribir -para tocar la imaginación del lector- los dos mini-relatos siguientes:
- Demasiado quisquilloso
- Desorienaciñon neófita
Demasiado quisquilloso
Soy un novel pero esmerado escritor y, para ilustrar mi primer trabajo periodístico sobre los comienzos, en el año 2006, de la construcción del metro de Málaga, Línea 2, acudí a un fotógrafo profesional para que me revelara en blanco y negro unas fotografías donde aparecía mi primo Rafael -cuando tenía treinta años de edad- trabajando en los inicios del túnel que se realizó entre la Avenida de Velázquez y la Calle Héroe Sostoa. Éste me comunicó que tenía mucho trabajo y no podría revelármelas hasta pasado tres o cuatro días.
Deseché la idea porque mi primo sería más viejo y las fotografías demasiado nuevas.
Desorientación neófita
Desde el barrio de El Perchel, donde vivo, me desplazo en metro los siete días de la semana hasta la Universidad en Teatinos. Como me levanto muy temprano, suelo quedarme dormido durante los casi nueve kilómetros del trayecto (se la distancia por habérsela oído decir a mi madre que trabaja de limpiadora); tan acostumbrado estoy que me despierto instintivamente nada más llegar a mi destino.
4 comentarios:
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Qué fácil podría ser
el revivir los recuerdos
si por azar y no por dineros
se volviera a renacer.
Yo, volvería al poblado.
De El Corchado recuerdo
porque mejor no lo hay
su singular puente colgante
que, aunque no es tan elegante
como el que hay en Bilbao
si es mucho más pinturero,
ya que un pie lo reposa en Málaga
y el otro lo tiene en Cádiz.
Era quince de mayo, domingo
Del año cincuenta y cinco
cuando la Virgen de Fátima
desde San Pablo a El Corchado
en procesión la traían
y con ella, todo el pueblo.
Día en que una de las tirantas,
concretamente la derecha,
de las que en el poblado se anclan,
porque demasiados jóvenes
al puente balanceaban
y un joven que había entre ellos
con voz de tenor cantaba:
¡Qué meneíto tan sabroso,
tranlaralalá, la la lá! Bis, bis, bis
No había en aquellos tiempos
la protección-quita miedos
de mayas o redes metálicas
que hoy día tiene el puente,
la tiranta, se partió,
y al agua muchos cayeron,
otros quedaron colgados,
que los empleados de la fábrica
uno a uno rescataron
una de ellos fue, Manuela,
a la que mi padre la rescató
y que con cariño la recuerdo.
Ese puente de El Corchado
singular puente colgante,
pinturero y… elegante
que, de niño en aquellos años
tantas veces… crucé yo.
02.03.16
Antonio. –El Niño del Corchado-
Muy bien Antonio, y con valor para contar la historia a tu forma; una menos para contarla yo.
Deberías hacerlo de forma directa y tendrías, posiblemente, mas lectores adeptos a ti.
No se si nos conoceremos, yo en esas fechas era muy bebé o niño.
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Hola Cristóbal:
Soy un fiel admirador
de sus asiduos escritos
sean historias o relatos
en buceite .com.
Lo de publicar mis torpezas
de otra forma más directa,
yo no me siento capaz
y mucho menos preparado
para tener una columna
ni en buceite, ni en ningún diario.
Siento haberme adelantado
con una historia que seguro,
si la hubiera escrito usted
hubiera sido una obra
como todo lo que escribe
deleite de los lectores.
Gracias por sus palabras
Con mi admiración y respeto
y también con mis saludos,
02.03.16-
Antonio.
-El que fue niño en El Corchado
y que ahora es un viejo
que por escribir le ha dado-
Sinónimo de mi, pero dice nuestro insigne profesor y catedrático de literatura D. José Antonio Hernández , que nunca se es viejo si el espíritu es joven, que hay que andar hacia adelante y jamás hacia atrás. Eso veo en usted así que adelante, su mente y su cuerpo se lo agradecerá. Gracias por deleitarnos con sus vivencias, muchas gracias por no olvidar a nuestro pueblo.
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