miércoles, 26 de febrero de 2014

"El Extraordinario Caso del Portaaviones que Dobló Cabo de Hornos", por Gonzalo Polo

El 25 de febrero de 1914 sucedió un eclipse anular de sol, visible en el hemisferio sur. En Cabo de Hornos, un grupo de patagones observaban el fenómeno solar, cuando sorprendidos, en la oscuridad del mediodía vieron frente a la costa un portaaviones de bandera marca española, que disparaba botes de humo y pelotas de goma, algo desconocido por entonces, contra un grupo de bañistas.
Cuando regresó la claridad, la playa quedó sembrada de cuerpos de inmigrantes de piel oscura, unos muertos y otros no, y el misterioso buque desapareció. Uno de los supervivientes relató una historia increíble. Venían del futuro y habían zarpado con destino a la repatriación, desde Españamarca en el Árturo Fernández, así se llamaba el portaaviones, justo un año más tarde.
Al mando, el comandante Mont Oro el recaudador, y al timón un experto en viajes al pasado, un tal Fachardón el moderado. También viajaba el ministro del sol, Sor Íaaa el burro, quien al llegar al meridiano de Grinigüich, a la altura de Las Canarias, desembarcó para hacer prospecciones petrolíferas frente a Las Pitiusas.
Y a los remos se hallaban un millar de inmigrantes, todos ellos muy morenos, que bogaban sin entusiasmo bajo la férrea mirada del presidente Mar i Ano el de buena estirpe, quien les arengaba tras una pantalla de plasma, explicando cuan grande era la recuperación “d´Es Paña” y que el objetivo era “doblar el Cabo de Hornos”, pues aseguraba, era donde estaba la luz, pero al llegar ocurrió lo del eclipse y se apagó la luz, y los inmigrantes se lanzaron al mar creyendo que estaban frente a la playa de Tarajal, y una división de guardiaciviles disfrazados de toreadores, les dispararon botes de humo y pelotas de goma para dispersarles, pues los inmigrantes hacían movimientos violentos y hostiles contra las olas del mar para no ahogarse.
Con motivo de este extraño acontecimiento, todos los 25 de febrero, miles de pingüinos, radicales antisistema ataviados de coloridas camisetas, se acercan a los barcos que doblan Cabo de Hornos, en desafiante actitud de escrache.
Palabrita del niño Jesús y de su ángel Carromero.
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Imagen de www.eldiario.es del recibimiento de la guardia civil a los inmigrantes en Ceuta con material antidisturbios.

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